Una historia escocesa

13640896_1087313501361314_2734620196747912426_o.jpgMike es un escocés de pura cepa que vistió su kilt (así se llama la pollera escocesa) cuatro veces en su vida: en su viaje a Canadá, a Suecia, en su casamiento y en el de su primo, donde fueron tomadas estas fotos.

Esta última ocasión, cuando le comentó a su mujer que vestiría su ropa más refinada para la fiesta, sus hijos pidieron a gritos iniciarse en este ritual.

Así fue que Mike alquiló tres kilts para su descendencia. Como salen carísimos, no se compran hasta que el que los usa no para de crecer, por eso los niños o adolescentes usan prendas de alquiler.

Alquilar tres le costó 250 dólares y el precio está disminuido porque Mike alquiló tres unidades al mismo tiempo.

Los kilts son diferentes según los antepasados de quien la use y cuestan mucho dinero. En las tiendas de souvenires se pueden ver desde los 60 hasta los casi 1.000 dólares. Una costumbre un poco costosa.

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Un poco de tradición A la Vuelta.

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