Dos caras de una misma moneda en Bali

Llegamos a Bali, la isla más turística de Indonesia, un lugar sobre el que todos saben dos cosas: por un lado, que los locales son muy hospitalarios, sonrientes y amables, pero por otro lado, que varios comerciantes tratan de abusarse de los turistas.

A las pocas horas de estar en Bali ya vivimos las dos caras de este lugar.

Llegamos al puerto desde la isla vecina y nos rodearon varios tipos con ofertas de transporte. Que yo tengo un bus súper rápido, que yo te hago precio, que el mío es más barato, más cómodo, que no hay transporte público para donde ustedes van, que yo te dejo acá para que sigas hasta allá, que yo te llevo hasta la puerta, que yo esto, que yo lo otro…

Al final terminamos tomándonos un ómnibus “rápido” porque precisábamos llegar a la casa de nuestra anfitriona antes de que saliera a trabajar, pero el bus demoró lo mismo que el normal, aunque obviamente nos cobraron más. Además, un hombre nos sugirió bajarnos en un lugar donde nos prometió que había conexión para nuestro destino pero resultó ser la mitad de la nada y lo que buscaba era que nos subamos a su taxi, a un precio absurdo.

Caminamos hasta la terminal y la suerte empezó a cambiar.

IMG_5874Conocimos a Norman y Sadoko, un balinés y una japonesa que estaban esperando su taxi para ir a la misma zona que nosotros y ninguno dudó en decirnos “sí” cuando les preguntamos si nos llevaban. Esperamos un rato entre charlas de viajes y buena onda, pero empezaron a aparecer los choferes de otros vehículos.

-¿De dónde los conocés? ¿por qué estaban averiguando por un taxi y ahora se van gratis con ustedes? – le preguntaron a la pareja.

Nosotros, haciendo como que no pasaba nada, nos quedamos callados y el hombre se fue. Todo parecía bajo control.

Hasta que apareció el taxi que nos llevaría y a los dos segundos salieron como de debajo de una piedra siete choferes, que se acercaron a los gritos a amedrentar al tipo que recién llegaba, diciéndole que les sacaba el trabajo, que se llevara a los locales y dejara a los turistas, hasta que uno de ellos (borracho) se acercó a nosotros invitándonos a pelear, tirando unas piñas al aire.

Revuelo, intentos de que nos bajemos, charlas, gritos, de todo hasta que terminamos logrando irnos en el auto de nuestros nuevos amigos, que se bancaron un momento amargo por darles una mano a dos desconocidos, honrando la fama de amabilidad que este lugar tiene.

Pero la cosa no terminó ahí. En el camino hacia el barrio donde nos quedaríamos nos contaron que conocen Bali a la perfección y nos invitaron a recorrerla juntos más tarde.

IMG_5886Aceptamos y estuvo genial.

Al día siguiente, Norman y Sadoko volaban a Australia y se llevaron todos los tips que les compartimos, dejándonos a cambio una buena bienvenida a la isla y un montón de consejos para movernos por Bali, algo que ya empezamos a planificar para los próximos días.

¿Ya miraste todo lo que publicamos en FacebookTwitterYouTubeInstagram?

Dos caras de una misma moneda A la Vuelta!

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2 pensamientos en “Dos caras de una misma moneda en Bali”

  1. Durante muchos años trabajé en el puerto de Montevideo recibiendo los cruceros y lo que acabas de relatar qué te pasó en Bali era la moneda corriente en el puerto de Montevideo de la República Oriental del Uruguay . Abandoné por vergüenza realmente representabamos una república bananera. Creo que hoy sigue siendo igual lo único que lo que se les ofrece son los taxis con mampara.

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