Nuestros accidentes por el mundo

“Cuidense”, fue la última palabra que escuchamos desde lejos antes de cruzar la aduana del aeropuerto de Montevideo.

¿Cuidense? Nos preguntamos. Estamos yéndonos de viaje, ¿qué nos puede pasar?

Y el tiempo, como siempre, nos fue dando la respuesta. 

Llevamos viajando casi tres años y nunca nos enfermamos. Somos de esos que creemos que cuando empezamos a elegir lo que hacer y cuando eso que elegimos nos empezó a hacer felices, nos dejamos de enfermar. Cuando no suenan alarmas que indican que es hora de hacer algo que no queremos, cuando no hay compromisos que asumir con caras largas, cuando cada cosa que hacemos es consecuencia de nuestra decisión, el estrés disminuye, los momentos amargos desaparecen y por consecuencia nos sentimos bien, demasiado bien.

Sin embargo, cuando pensamos en ese “cuídense”, entendemos a qué se refieren.

Viajando nos exponemos a cosas que en el día a día no nos suelen pasar: quedarnos sin agua en un desierto, empaparnos bajo la lluvia y estar en una ciudad sin agua caliente, nadar con tiburones salvajes o mantas raya, caminar en una selva con insectos o serpientes y más.

Por eso, no es extraño que ocurran accidentes. Nosotros no tuvimos muchos ni graves, pero te vamos a contar las historias de los más relevantes.

En nuestro primer año tuvimos bastante suerte, por decirlo de una manera.

Estando en Australia fuimos a conocer el parque Morriset, un lugar en el que los canguros viven de manera natural. Llegamos y esperábamos ver animales dóciles, divinos y tiernitos pero ni bien pisamos el lugar nos dimos cuenta que los canguros son enormes y aunque amistosos, el hambre puede ponerlos agresivos. Si eso pasa, la cosa se complica.

Aunque fue en ese parque, nuestro primer accidente sucedió lejos de los animales. Estábamos descansando en un arroyo al lado del campo y empezamos a caminar por unas piedras. En un momento las piedras mojadas complicaron el camino y Germán se cayó, se cortó la pera y empezó a sangrar bastante.

Volvimos a caminar por el parque, cruzamos la zona de los canguros y luego de unos 15 minutos tomamos un taxi que nos llevó a la clínica más cercana. En el centro médico le dieron unos puntos y todo siguió su rumbo, por suerte no fue nada grave. Y hasta tuvo algo de bueno: una semana después Germán tenía que sacarse los puntos en el mismo lugar así que estábamos presionados a volver a visitar a los canguros.

El segundo accidente le sucedió a Nico. Trabajando en el Opera Bar de la Opera House de Sidney se le cayó un vaso, estalló contra la mesada y un vidrio se le clavó en la rodilla. Parece más terrible de lo que fue. El resultado: taxi al hospital y un punto de sutura solamente.

10710255_741233635969304_678150813354176686_o.jpg

El primer año terminó tranquilo con un Germán con dos partidos ganados (6 puntos) y Nico uno empatado (1 punto), pero hubo más.

El segundo año para Germán fue perfecto. Nico por otra parte, la ligó dos veces.

No sabemos bien cómo pero en un momento se le encarnó una uña del dedo gordo del pie. Parecía ser algo normal pero se puso feo. Parecía ser algo pasajero pero vino para quedarse.

Luego de varios meses de sufrimiento tuvo que ir a una clínica y someterse a una operación muy sencilla: le cortaron una parte de la uña y le pusieron un químico para que no le crezca más en esa parte problemática.

A los meses, el problema pasó de abajo hacia arriba. El pie quedó como nuevo, pero un día amaneció con dolor en un diente. Dejó pasar unos días y se hizo un chequeo. Lo que le había pasado, no sabemos cómo, es que le faltaba un pedacito de una muela, nada grave. Nada que un poco de cemento y revoque no puedan solucionar. Menos mal que teníamos seguro médico, porque los dentistas por el mundo son el carísimos.

12049241_907256672700332_4339884635917013978_n
Esta foto no es real, fue tomada para llamar tu atención.

Llegó el 2016 y Nico estaba tranquilo. Así como el 2015 había sido contra él, éste año todos sabíamos que le iba a tocar a Germán.

Atravesando Mongolia en moto tuvimos un accidente que pudo ser gravísimo. Nico vio que Germán tenía el señalero prendido, se acercó a avisarle y lo pasó. Pero no lo suficiente, entonces terminó por encerrarlo y obligarlo a volantear para no tocar la moto de Nico y que los dos vayan al piso. Veníamos a unos 80 kilómetros por hora en una ruta asfaltada y Germán se fue a la banquina, intentó controlar la moto y no pudo.

12029839_908054445953888_5747773282433199982_o

El resultado: salió despedido y cuando se paró y se revisó el cuerpo, no tenía casi nada lastimado. Solamente un poco de dolor por los golpes. La salvación fue el frío: Mongolia es un país-heladera y veníamos súper abrigados: botas, dos pares de medias, pantalón debajo del jean, dos camisetas, dos buzos, campera, dos pares de guantes, gorro y -obviamente- casco. Todo se rompió menos Germán, así que la sacamos regalada. Tuvimos el susto más grande del viaje pero faltaba más

La última, digna de Policías en Acción.

Estábamos con Laura, nuestra mamá, en un mercado callejero en Manila y un chico le hizo una seña a otro. No entendimos bien qué pasaba pero supimos que algo estaba pasando. En un segundo, le robaron una caravana a Laura. El instinto nos puso a correr (error grave del cual nos arrepentimos) y perseguir al ladronzuelo. La gente del mercado gritaba, Germán iba adelante y se llevó por delante unos puestos con papas pero no pudo esquivar un carro con soportes de metal y se cayó. Nico venía atrás y vio todo, por lo que en ese momento se terminó el intento de atraparlo.

Lo siguiente para hacer fue salir hacia el hospital más cercano. Nuevamente eran puntos para Germán, nada grave ni preocupante. Lo peor de todo fueron los nervios de estar en un país asiático en donde la falta de higiene no es un tema menor y recibir medicamentos por inyecciones y otros tratamientos que no dan confianza absoluta.

La evolución fue perfecta y a los tres días ya estábamos buceando y pasando bien.

IMG_2489

Viajar es tener aventuras y como toda aventura conlleva un riesgo, por eso es fundamental tomar algunas precauciones.

La primera es viajar con un botiquín, por lo menos chiquito. Si bien es molesto cargar con remedios durante un buen tiempo y casi no usarlos, en ese momento que los necesites sentirás que el esfuerzo valió la pena.

La segunda es medir los riesgos. Muchas veces vemos personas que no piensan mucho lo que hacen. A veces, el precio de tomarnos una selfie puede ser demasiado alto. En nuestro caso, correr detrás de un ladrón en Filipinas nos costó más de lo que queríamos.

La tercera y última sugerencia es contar con un buen seguro médico. Elegir un buen seguro te da tranquilidad y evita gastos pero además, hace que tus accidentes pasen a ser anécdotas pintorescas y no malos recuerdos.

¿Ya miraste todo lo que publicamos en FacebookTwitterYouTubeInstagram?

Seguimos A la Vuelta!

Anuncios

3 pensamientos en “Nuestros accidentes por el mundo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s