Así dormimos en Mongolia

Otro día de la travesía que se termina.

Recorrimos 190 kilómetros y tanto en las primeras horas como en las últimas, el frío pega fuerte cuando vamos en velocidad.

Llevamos botas abrigadas, dos pares de medias, calzoncillos cortos, largos y jeans, remera, dos buzos, capucha polar, dos pares de guantes y los cascos tienen visera de plástico que los hace herméticos, pero aún así tenemos frío.

Eso aceleró el aprendizaje de la palabra “té” en mongol, que se dice “chá” y es lo que pedimos ni bien entramos al “ger”.

Les dejamos un video de 20 segundos en el que mostramos cómo armamos la carpa mientras el frío del cuerpo baja y la luz del día también:

 

Si prestan atención y siguen los movimientos del nómade que viste túnica violeta y cinto anaranjado, en los últimos dos segundos se revela el baño secreto de la vivienda.

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Buenas noches A la Vuelta!

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