Cuarta parada del Transiberiano: Irkutsk y el Lago Baikal

IMG_7395Varias horas a bordo del tren nos llevaron hasta Irkutsk, una ciudad que reúne a unos 700.000 habitantes y que encaran a la perfección el lado asiático de Rusia. Si bien entramos al continente hace muchos kilómetros, y ya recorrimos varias ciudades en esta parte de Rusia, Irkutsk es una de las que más nos hace acordar a nuestro pasaje por Asia.

Irkutsk tiene su principal atractivo en que se trata de una ciudad-pueblo en donde reinan las casas de madera. Construidas con madera siberiana, llenan de color el lugar y al mismo tiempo, colaboran a mantener la tradición nacional que en las grandes urbes ya se ha perdido.

En Irkutsk recorrimos la Zona 130, que es un área de pocas manzanas que mantiene muchas casas de madera y en donde los locales comerciales han construido sus tiendas con ese mismo estilo. En estas calles se puede ver el mismo diseño de casas pero mientras algunas están recién terminadas, otras apenas logran estar en pie y cuentan más de 120 años. También se ve cómo viven las personas más humildes de Rusia.

Además, En Irkutsk podemos ver otra cosa particular: varias casas de madera quemadas. La razón es que el gobierno ruso decidió etiquetar estas casas como “patrimonio nacional” hace algún tiempo, entonces no se pueden demoler ni reformar.

Sin embargo, muchas de estas casas necesitan uno de esos dos destinos; la salida que las familias humildes encontraron para poder reformar su casa o construir una nueva en el único terreno que tienen es incendiando las casas (intencionalmente). Los habitantes nos contaron que a veces los bomberos llegan demasiado rápido y los dueños de las casas los sobornan para que no apaguen el fuego y puedan cobrar los seguros.

Casas de madera, antiguas y recientes pero siempre con el mismo estilo
Casas de madera, antiguas y recientes pero siempre con el mismo estilo

En torno a la religión, en Irkutsk visitamos la Catedral de Kazán y el Monasterio de la Epifanía. Caminamos sus parques y calles más importantes (Lenin y Marx), hasta que fuimos a Listvianka, lugar donde el Río Angara se junta con el Lago Baikal. Se trata de una parte muy turística del lago, en la que sobresale un mercado de pescados.

11875174_896373060455360_1064624127410851195_oSin embargo, la razón principal por la que llegamos a esta ciudad era para tomarla como base de nuestra visita a Oljón, la isla paradisíaca del Baikal. Este lago, que alberga el 20% del agua dulce del mundo, es el más profundo de este tipo y contiene el agua más pura de toda la Tierra, aunque en general está demasiado fría como para que nademos en ella (hablamos por nosotros, ya que los rusos no se hacen mucho problema por la temperatura).

IMG_7399Llegar a Oljón es como caer a un pueblo de esos que vemos en las películas del Lejano Oeste. Es como tranportarse al 1900. Viven tan sólo 1.500 habitantes, casi todos de origen Buriat (etnia minoritaria más grande de la Siberia rusa) y, a menos que vayas en junio o julio, la sensación es de asilamiento real.

Llegar hasta ahí nos llevó unas seis horas, y casi tres de ellas las transitamos por caminos de tierra muy complicados. Pasamos dos días ahí, entre el polvo que levantan los vehículos que circulan por Oljón y el agua más clara que hemos visto.

Llegamos y nos recibió la señora del “Infromation Centre”. Entre cuatro paredes grises y descascaradas había una mesa vieja y una abuelita (babushka) que casi no hablaba inglés. Sin embargo, se las arregló demasiado bien para ofrecernos todos los tours posibles (a los que no accedimos), para ofrecernos hospedaje (al cual sí accedimos) y para vendernos el boleto de vuelta a la ciudad, siempre necesario.

Oljón, pueblo desolado
Oljón, pueblo desolado

Al ratito de aceptar su propuesta de precio para una noche, una de sus amigas del pueblo nos vino a buscar, nos acompañó hasta su casa, nos abrió la puerta, cobró y se fue. No hablaba nada de inglés y con sus 80 años (aproximadamente) no entendió que nosotros no lográbamos entenderla bien.

A partir de ese momento nos quedaban casi 48 horas para caminar las 10 cuadras del pueblo, perdernos en su bosque y disfrutar de las playas. El clima estaba bastante bien, pero el agua demasiado fría y los incendios forestales que atacan la Siberia nos trajeron bastante humo.

En nuestro tiempo en Oljón disfrutamos muchísimo de este paraíso y antes de volvernos experimentamos la Baña, un sauna tradicional ruso que es utilizado generalmente en invierno. Los rusos se quedan un rato en el sauna y cuando no pueden más de calor, corren desnudos y se entierran en la nieve, para luego repetir el proceso, cuando el cuerpo se enfría. Nosotros hicimos lo mismo pero a nuestro nivel, en las orilla del Baikal, donde hay unas bañas para entrar en calor y un lago hermoso pero casi congelado para hacer contraste. Fue una experiencia totalmente recomendable.

Detrás de nosotros, el sauna ruso.
Detrás de nosotros, el sauna ruso.

Desde el mismo “Infromation Centre” regresamos a Irkutsk, para seguir nuestro recorrido hacia Ulán-Udé.

***

Si además de la crónica, te interesa armar un plan como el nuestro, visitar Irkutsk y el Lago Baikal, tomá nota porque acá van algunos datos importantes:

A la Zona 130 se llega caminando por la Avenida Lenin. Es un triángulo que comienza donde se ubica la estatua mitológica del Babr (tigre que defiende la ciudad) y termina en un shopping bastante grande. Durante la noche los bares de la peatonal se ponen divinos.

Tanto la Catedral de Kazán como el Monasterio de la Epifanía son gratis y abren desde las 8 hasta las 17 horas.

Tanto para Listvianka como para Oljón, salen ómnibus desde la Estación Central de Ómnibus. Sin embargo, si vas a visitar Oljón en temporada alta te conviene tomarte los minibuses que salen desde en frente a la terminal. si bien salen 300 rublos más, te evitás una espera que puede llegar a ser de un día. Los choferes de privados manejan “contactos” que nosotros no y cruzan a la isla sin hacer fila para el ferry que transporta los vehículos. El precio hasta Oljón es de 500 rublos, más 100 rublos por mochilera, y 800 rublos si se elije el minibus sin espera en la fila.

En Oljón hay dos cafés con internet gratis y hay un hostel que es el más famoso, pero el más caro (se llama Nikitas Place). Este lugar es ideal si vas solo, porque es el único en el que se habla inglés y es donde vas a encontrar más turistas para compartir tiempo.

Sin embargo, pagás mucho menos si utilizás páginas de reservas por internet como Booking.com o negociás el precio directamente caminando por las calles y golpeando puertas. Casi todos los residentes del pueblo albergan personas y de eso viven, así que si no vas en altísima temporada, tenés que encontar alguien que pida lo que vos querés pagar..

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Nos vemos A la Vuelta!

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