Historias increíbles que vivimos como cotidianas

11126913_855637991195534_518755688178446808_o.jpgYa agarramos dedo para volver.

Lilach, una israelí de 39 años que parece 29, estacionó su camioneta en la banquina y nos llevó hasta la puerta de nuestro hospedaje.

Subimos y nos consultó a dónde íbamos. Le dijimos la zona y la ciudad pero seguía insistiendo. Buscamos la dirección exacta y recién ahí quedó conforme: lo iba a poner en su GPS para llevarnos hasta donde queramos y no hasta donde ella iba.

En el camino, hablamos de varios temas y nos confesó que si bien no solía parar a los que hacían dedo, nos vio rogando (a veces ponemos las manos juntas en señal de “por favor”, a ver si alguien se apiada) y no pudo decir que no.

Además, paró en una estación de servicio y nos invitó a cenar con ella.

Por todo eso y porque es una genia, nos sacamos esta foto para compartirla con ustedes.

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Seguimos A la Vuelta!

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